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34 ¿Ha aumentado la actividad ciclónica en la Tierra?

Como todos los temas relacionados con el presunto calentamiento global, este tema está lleno de mentiras, exageraciones y alarmismo.


Las tormentas tropicales reciben nombres diferentes según la región en donde se forman y se desarrollan:


Los ciclones son los del océano Índico.


Los tifones son los del océano Pacífico occidental.


Los huracanes son los del océano Atlántico norte, y los del Pacífico norte (oriental y central).


Existen siete regiones en las que se presentan las tormentas tropicales:


1) Océano Atlántico norte


2) Océano Pacífico oriental y central


3) Océano Pacífico occidental


4) Océano Índico norte


5) Océano Índico sur


6) Occidente de Australia


7) Oriente de Australia




Las temporadas en que se generan las tormentas tropicales, dependen de cada región:


1) Océano Atlántico norte (junio 1º a noviembre 30)


2) Océano Pacífico oriental y central (mayo 15 a noviembre 30)


3) Océano Pacífico occidental (todo el año)


4) Océano Índico norte (todo el año)


5) Océano Índico sur (todo el año)


6) Occidente de Australia (noviembre 1º hasta abril 30)


7) Oriente de Australia (todo el año)


Estas fechas están respaldadas por estadísticas de muchos años, y generalmente se cumplen.


En esta publicación vamos a considerar solamente las regiones 1 y 2: océano Atlántico norte y océano Pacífico oriental y central.



¿Cuáles son las trayectorias estadísticas de los huracanes?


Océano Atlántico norte y océano Pacífico oriental y central:


En México y Norteamérica se han registrado todos los huracanes desde tiempos de la conquista (siglo XVI en adelante).


En 1780 se registró el huracán más grande y destructivo de todos los tiempos: el huracán San Calixto.


Esta tormenta tropical mató a 22 mil personas y destruyó completamente la flota francesa en el Caribe.



Huracanes enormes los ha habido desde tiempos inmemorables. No son exclusivos de nuestra época, y de ninguna manera están relacionados con el dióxido de carbono atmosférico.


Las observaciones satelitales de los huracanes empezaron alrededor de 1965.


Antes de eso, no había forma de enterarse de la llegada a la costa de una tormenta tropical. Éstas golpeaban de manera repentina, sin dar tiempo a prepararse.


Afortunadamente hoy nos enteramos de ellos con bastante anticipo, incluyendo su trayectoria y potencial destructivo.


Las tormentas tropicales se clasifican de acuerdo a la escala Saffir-Simpson, que los dictaminan como:


a) Catastróficos


b) Extremos


c) Extensivos


d) Moderados


e) Menores


Esta escala depende de la velocidad de sus vientos y de su presión barométrica, pero hay que considerar que el daño que una tormenta puede hacer, depende más de su trayectoria y del valor de la infraestructura de las ciudades que toca.


Un huracán menor en un lugar pobre, genera más daño que uno mayor en un lugar de alto nivel económico.



¿Qué es la energía ciclónica?


Es otra forma de medir el tamaño de las tormentas tropicales.


Para ello, se mide cada seis horas su velocidad (en nudos). Aplicando una ecuación complicada, al final de su trayectoria se puede saber cuánta energía concentró una tormenta tropical.


Al final de cada temporada regional, se suma el total de las energías de cada tormenta tropical, y a este valor se conoce como energía ciclónica acumulada, que resulta ser el factor para considerar para comparar año con año los cambios en intensidad.


Esto nos permite saber si la temporada fue alta, normal o baja, y es importante para saber si el supuesto calentamiento global las está afectando.


La siguiente gráfica nos presenta la energía ciclónica global acumulada desde 1970 a 2018. En ella podemos ver que ésta está disminuyendo, en contra del alarmismo predominante.


En esta otra se presenta la cantidad global de tormentas tropicales mayores o menores, y en ella vemos que las mayores están disminuyendo.


No hay razón para considerar que el calentamiento global esté afectando a las tormentas tropicales.


Ahora bien: existe una teoría que no se ha podido confirmar, que dice que las tormentas tropicales se fortalecen cuando el agua del océano está más caliente de lo normal, creciendo en tamaño, fuerza y destructividad.


Esto podría ser cierto, pero hay que considerar que existen factores geológicos que calientan los océanos, como es, entre otros, el fenómeno de El Niño.



La costa atlántica de los EUA, está sobreexpuesta a la trayectoria estadística de las tormentas tropicales.


Por eso cada año se enfrentan a tres o cuatro huracanes mayores, que ahora la prensa alarmista amplifica ante la falta de memoria de la gente.


También se da el hecho de que, desde la segunda mitad del siglo XX, en los EUA se poblaron muchas zonas costeras, lo que aumenta el riesgo de la población expuesta a los huracanes.


Hasta el año 2018, no ha habido ningún incremento en la energía ciclónica global acumulada en ninguna de las siete regiones, ni han aparecido estadísticamente más tormentas tropicales mayores.


Más que por el supuesto calentamiento global, el riesgo mayor radica en El Niño.


En el peor de los escenarios climáticos -un calentamiento global del orden de 4 ℃- podría verse afectada la energía ciclónica global acumulada, pero por lo momento ésta no deja de ser una teoría alarmista.


REFERENCIAS:


CYCLOCANE: https://www.cyclocane.com/es/


NOOA: https://www.nhc.noaa.gov/


POLICLIMATE (DR.RYAN MAUE) : http://policlimate.com/tropical/


VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=oLB3hKAIeHQ

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